November 22, 2003
Early Maya Figures at Jolja’ UPDATE

Alejandro Sheseña has written me with corrections to the story by Fredy López that I posted on this site. He says that reporter López made a number of mistakes in the article.

I am posting his corrected article in its entirety below (click MORE) and I will add a link in the original post to this correction. Thanks to both Fredy and Alejandro for their information.

Alumno de Knórozov fecha en Joloniel las inscripciones mayas más antiguas de Mesoamérica

Fredy López* San Cristóbal de Las Casas.- El investigador mexicano Alejandro Sheseña, discípulo del epigrafista ruso Yuri Valentínovich Knórozov, fechó en la cueva de Joloniel o cueva de Jolja’, a ocho kilómetros en dirección norte del poblado de Tumbalá, la pintura más antigua de la civilización maya: el año 37 d.C.
Se trata de una pareja representada de pie, una frente a otra, de las cuales solo una está conservada en su totalidad, pues la otra tiene el rostro parcialmente dañado, elaboradas y rellenas con pintura color negro a excepción del ojo, la nariz y las manos de la figura completa, que tiene el ojo y la nariz de color blanco, mientras que las manos conservan el color de la roca.
En conferencia dictada el pasado 5 de noviembre en la Biblioteca Fray Bartolomé de las Casas, en el Museo Na Bolom, Sheseña argumentó que en ambas figuras “se observan cánones artísticos arcaicos”, que constituyen “el testimonio más remoto de ésta civilización”, correspondientes al período “Protoclásico Tardío”.
“El conjunto de elementos indican claramente que sus autores fueron aquéllos mayas más antiguos, los cuales habrían sido herederos directos de la tradición artística de Izapa”, expuso, apoyado con diapositivas de reproducciones a escala de las pinturas de Joloniel elaboradas por el mismo.
El corpus pictórico de Joloniel está compuesto de dos imágenes iconográficas (entre ellas una que representa al monstruo mitológico que simboliza la tierra y sus cuevas, Kawak) y varios jeroglíficos individuales y en textos, y la pareja estudiada por Sheseña.
Como parte de su investigación para revelar el ancestral mensaje de estas pinturas, Sheseña realizó una visita a la cueva de Joloniel en enero de 1999. Los primeros resultados de esta tarea, el “Análisis epigráfico de la figura 5 de la cueva de Joloniel”, fueron publicados por la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), y una segunda entrega será coeditada por Na bolom y la Unach, bajo el título “La antigüedad del Grupo 2 de la cueva de Joloniel”.
El investigador de la Unach, con un Doctorado en Rusia, sostiene que las pinturas de Joloniel solo serían contemporáneas a las esculturas del sitio arqueológico El Baúl (en la costa pacífica de Guatemala), y posiblemente a la estela 10 de Kaminaljuyu (también en Guatemala).
En el corpus pictórico de Joloniel, Sheseña destaca la representación de la imagen más antigua de Kawak (el monstruo de la tierra), como un claro ejemplo de cómo los mayas más antiguos sintetizaron los elementos culturales que heredaron de Izapa creando a su vez aquéllos nuevos que iban a ser característicos de la futura civilización maya.
El estudio de Sheseña trata de demostrar una constante interacción entre las tierras altas de Guatemala y la zona de los olmecas a través de la región de Tumbalá.
“Si el proceso de síntesis cultural ocurre durante el Protoclásico, y puesto que la antigüedad otorgada para el monumento 1 de El Baúl se ubica, siendo específicos, en el periodo Protoclásico Tardío, el cual abarca del 0 al 200 d. C., entonces a este periodo correspondería también la antigüedad propuesta por nosotros para las pinturas de Joloniel. Y la región de Tumbalá seria entonces, evidentemente, uno de esos sitios mayas de las tierras bajas en donde en dicho periodo se da la síntesis de elementos culturales”, dice Sheseña.
De acuerdo con el arqueólogo americano Gordon Willey, “elementos iconográficos y arquitectónicos mayas que sin duda son antecedentes inmediatos de los del clásico empiezan a aparecer en los centros ceremoniales en el preclásico tardío y adquieren mayor definición en el protoclásico. No se puede negar que la síntesis de esos elementos tiene lugar en las tierras bajas y es peculiar de los mayas”.
La escala utilizada por Sheseña para fechar las pinturas de Joloniel, se basa en la elaborada por Gareth Lowe y J. Alden Mason, quienes dividieron al periodo Protoclásico en dos etapas: Protoclásico Temprano, que abarca del 100 a. C. al 1 d. C., y Protoclásico Tardío, que corre a su vez del 1 al 200 d. C., y las enseñanzas de Knórozov, quien comprobó el carácter logo-silábico de la escritura jeroglífica maya y proporcionó las bases del desciframiento lingüístico de los jeroglíficos y además creo una metodología de análisis de los fenómenos culturales de la civilización mayas.
La hipótesis de Sheseña pone en tela de juicio las fechas estipuladas por arqueólogos de la escuela norteamericana, como Andrea Stone, quien fecho los dibujos y jeroglíficos de Joloniel para el “Clásico temprano”, es decir, entre el 200 al 600 d.C. En su estudio Sheseña evidencia la inexistencia de aquéllos símbolos que los científicos norteamericanos comúnmente adjudicaban a estas pinturas.
Gracias al trabajo de los arqueólogos Karen Bassie-Sweet, Jorge Pérez de Lara y Marc Zender que exploraron la cueva de Joloniel con tecnología infraroja, se pudo determinar que el total de obras de la cueva son 13 pinturas distribuidas en 7 grupos, todas elaboradas en color negro, rojo y blanco sobre la roca caliza de los muros del interior, que su estado de conservación varía, y que, el hábeas pictórico está compuesto de dos imágenes iconográficas y varios jeroglíficos individuales y en textos.
Para el estudio de los jeroglíficos de Joloniel, Sheseña usa el sistema de catalogación empleado la canadiense Karen Bassie-Sweet, quien inicia la cuenta por un jeroglífico ubicado en el muro derecho de la entrada de la cueva (grupo 1), seguida por un pequeño texto y las dos imágenes iconográficas (grupo 2, pinturas 1, 2 y 3), una Rueda Calendarica (grupo 3), 6 textos jeroglíficos en conjunto (grupo 4, pinturas 1-6) y dos textos más por separado (grupos 5 y 6).
“El corpus artístico de Joloniel es una fuente histórica excepcional que nos permite no solo profundizar en la religión, mitología, política, arte y lengua de los antiguos mayas, sino también comprender la lógica de la práctica de elaborar pinturas para la oscura soledad del interior de las cuevas”, dice Sheseña.
Al parecer, habría sido el mayista Eric Thompson quien registró por primera vez la existencia de las pinturas en la cueva de Joloniel, pero no dio ninguna interpretación, limitándose a ubicar su elaboración hacia el 300 d.C.
Según una carta enviada a Frans Blom el 6 de junio de 1961, Thompson considera que las pinturas fueron elaboradas alrededor de 9.0.0.0.0, es decir, en el llamado periodo Clásico Temprano de la historia maya.
Joloniel, que en español quiere decir “El termino”, habría sido, de acuerdo a lo establecido por Sheseña en su libro “Analisis Iconográfico del grupo 5 de la cueva de Joloniel”, el confín, el lindero, la frontera, el limite entre Palenque y Toniná, cuyos gobernantes se disputaban el control de Tumbalá o K´uk´Wits, que en español quiere decir “Cerro del Quetzal”, una ave de gran significado para la aristocracia maya por su plumaje.
Según la arqueóloga Bassie-Sweet, la región de Tumbala sería un espacio geográfico en constante disputa y el origen del continuo conflicto bélico entre Palenque y Toniná. Sheseña argumenta que la cueva de Joloniel, localizada en Tumbala, seria un mojón natural entre las dos ciudades citadas.
Esta peculiaridad, según el análisis elaborado por Sheseña, otorgaría a Joloniel la misma categoría que los mayas dieron a manantiales y cenotes para delimitar territorios, y donde por su naturaleza se realizaron ceremonias rituales de autosangrado en honor al Dios Chak, cuyo logograma, representado también en Joloniel, se distingue comúnmente por tener un ojo de grandes dimensiones, nariz larga, labio superior grande, boca abierta, grandes colmillos, y una concha cubriéndole la oreja.
Sheseña considera que pudo haber sido Ch’away, comúnmente llamado “Casper”, quien disfrazado de del Dios Chak realizó los rituales descritos y ordenado después la elaboración de otra de las pinturas de Joloniel, el grupo 5, fechado para el 345 d. C.
En la actualidad, la cueva de Joloniel contiene en su interior un conjunto de cruces, ante las cuales, en determinadas fechas, entre ellas el 3 de mayo, los tatuches, ancianos locales encargados del culto tradicional, realizan, a la luz de las velas, variadas ceremonias. Un rezo para solicitar permiso de entrada a la cueva fue realizado precisamente en ese lugar por el tatuch Miguel Arcos, de Túmbala, para que Sheseña pudiera ingresar a la cueva a realizar su investigación.

Posted by Dave at November 22, 2003 02:07 PM