A long story on the "stonewalling" that Alfonso Morales has gotten from INAH in his request for a permit to investigate the tomb in Temple XX. Since I don't know how long it will be available on the web, I will publish it in full. (click MORE)
This is the story that I waited years to cover for National Geographic. By now, the show that wanted it has been cancelled. But there's still interest.
Noticias de Oaxaca - La tumba del Templo XX de Palenque, en un "impasse"
La tumba del Templo XX de
Palenque, en un “impasse”
COLUMBA VÉRTIZ/ PROCESO
PALENQUE, CHIAPAS
A más de cinco años de su descubrimiento, la tumba del Templo XX de la zona arqueológica de Palenque aún no ha sido explorada.
Su apertura para restaurarla, estudiarla y preservarla está lejana y su deterioro desde marzo de 1999, cuando se vio su interior por un agujero cuadrado de 10 centímetros, que luego cerraron, no se ha calculado.
El Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no ha autorizado a examinar el sepulcro al arqueólogo Alfonso Morales Cleveland --del Proyecto Grupo de las Cruces, auspiciado por el Instituto de Investigaciones de Arte Pre-Colombino (PARI, sus siglas en ingles), el cual está bajo la dirección de Merle Greene Robertson, fundadora de la Mesas Redondas de Palenque-- debido a que no se ha terminado la recuperación exterior del edificio.
Morales Cleveland, al aceptar finalmente una enrevista con este semanario, deja claro que ha terminado la consolidación del templo desde hace un año y medio, y envió su informe al Consejo hace un año.
También mandó en el 2003 una propuesta de fecha para penetrar a la tumba:
“No puedo hacer nada si el Consejo no lo aprueba.”
No tuvo respuesta; en cambio, el INAH le clausuró en junio de ese año un pozo que forma parte del proyecto de consolidación del edificio.
Joaquín García-Bárcena, presidente del Consejo de Arqueología, y Alejando Martínez Muriel, coordinador Nacional de Arqueología del INAH, lo contradicen:
“No ha terminado la consolidación y se le clausuró el espacio que estaba excavando porque iba a entrar sin permiso a la tumba.”
De la cámara funeraria (destacada por Sergio Raúl Arroyo, director del INAH, en su discurso de inauguración de la V Mesa Redonda de Palenque, efectuada del 2 al 5 de este mes) se conoce poco. En el artículo Los murales de la tumba del Templo XX Sub de Palenque, publicado en el cuarto tomo de La pintura mural prehispánica en México, de Beatriz de la Fuente, Greene Robertson detalla que es rectangular, de aproximadamente 3.65 m. de largo, y tiene una puerta sellada en la parte sur y jambas a ambos lados:
“Con la cámara digital introducida en el agujero que mencionamos, fue posible ver la longitud de los muros de la tumba, los bordes de once vasijas de cerámica en el piso, una multiplicidad de cuentas de jade y una parte del cráneo de quien ocupó el aposento.”
De las fotos digitales de las pinturas murales (tomadas a través del hoyo), la especialista hizo dibujos de las figuras de pie ubicadas en las paredes. Advierte que hasta no entrar al sepulcro, se sabrá qué tan precisas son las imágenes:
“Los muros de la tumba se pintaron primero con una capa ligera de rojo, que se aplicó con un pincel ancho, el cual se pasó rápidamente en muchas direcciones. La pintura de las figuras de pie se elaboró con un rojo más intenso de una manera natural y libremente fluida.
“…Hemos podido establecer que hubo probablemente nueve figuras pintadas en los muros: cuatro del lado poniente, una en el norte y cuatro del lado oriente.”
LA ACUSACIÓN
Morales Cleveland se graduó en 1989 como licenciado en humanidades en la Universidad de Texas. Tiene una maestría en arqueología. Desde 1973 ha trabajado junto con Greene Robertson en diversos proyectos de rescate en Palenque.
En su propuesta de consolidación del Templo XX para el año 2003 (la entregó en diciembre de 2002 y fue, según él, autorizada con las firmas del director del INAH y de Martínez Muriel), expuso la instalación de dos puertas de seguridad herméticas como parte de la restauración, con el mismo acabado de la superficie de la estructura para que la gente no las viera, con la finalidad de proteger el sepulcro de los cambios de temperatura del exterior para cuando se otorgue el permiso de explorarlo y para asegurarlo contra el saqueo.
Detalla:
“La segunda puerta coincidía con la parte de abajo del muro, y las estructuras mayas, como el Templo XX, están construidas con lodo por lo tanto no son muy seguras; los exteriores tienen estuco... después del primer hijo de Pakal dejan de usar estuco, regresan al lodo, entonces es imposible poner una puerta dentro del lodo porque cualquier persona la puede sacar. Tuvimos que excavar el espacio donde iría la puerta y restaurar el muro por los dos lados. Es una trinchera que ya se había hecho en el 2002.”
Allí apareció una pequeña olla de barro y el arqueólogo llamó al jefe de seguridad de la zona, Antonio Rodríguez, pues no se encontraba el director del sitio Juan Antonio Ferrer, para que fuera testigo:
“Es un tramite sólo burocrático para que no se pierda nada”, dice, y con el reporte del vigilante se desató todo:
“Mencionó el jefe de seguridad que en la línea que está en dirección a la tumba se encontró una ollita; entonces la gente creyó que yo estaba dentro de la subestructura que cubre la tumba. O sea, son dos estructuras, es decir, dos edificios montados uno sobre otro: el antiguo, que data de 540 antes de Cristo, y el segundo, cuya fecha no sabemos. Entonces pensaron: ‘ya se alocó Alfonso, se está metiendo a la cámara funeraria’.”
El INAH le envió un abogado con una carta, donde se le consigna que no tiene autoridad para meterse a la tumba hasta terminar la consolidación.
“Eso lo sabía”, expresa.
Paralelamente unos arqueólogos del INAH-Tabasco lo visitaron con el pretexto de una evaluación, “pero no nos pidieron información, tomaron fotos sin preguntarnos qué estábamos haciendo”.
Después el Instituto le clausuró el pozo donde se iban a poner las puertas:
“Argumentaron que estábamos haciendo una excavación orientada a la cámara funeraria. Desde 1999 ha sido nuestra intención trabajar la tumba, no ha sido un secreto, pero antes se debe terminar la consolidación, en la cual se ha gastado cerca de dos millones de pesos.”
Ahora no puede tocar nada en esa trinchera, pero con tranquilidad ha decidido esperar:
“Me clausuraron esa obra, pero no el proyecto.”
REGLAS INTERNACIONALES
Debido a que el Templo XX está conformado por dos estructuras de diferente época, Morales Cleveland se basó para su consolidación en los convenios internacionales firmados por México, como el de Venecia, y el Consejo de Arqueología aceptó esos lineamientos:
“Por un lado el edificio tiene el templo original de 540 y por el otro está la modificación que le hacen los mayas. Prefirieron desarmar el edificio viejo para no perder espacio en el lado de la plaza, quitaron toda la piedra, pero algo terrible pasó, creemos que fue una sequía, porque no continuaron con la modificación, dejaron para siempre a medio construir el edificio.
“Entonces no reconstruimos básicamente, sólo consolidamos. Está prohibido agregar piedras que no están dentro de la estructura. ¿Cómo estabilizamos la roca madre si no hay arquitectura?”
Tampoco cortó los árboles porque abajo no había estructura, “no era necesario”.
Antes de que le clausuraran el pozo, Morales Cleveland le informó al director del INAH, a través de una carta, que terminará la consolidación para el 15 junio de 2003, y le sugirió esa fecha --día en el que se conmemoraban los 51 años del descubrimiento de la tumba de Pakal-- para abrir el sepulcro del Templo XX.
Era, resalta, una propuesta sujeta a la aprobación del Consejo. También le comentó que el gobernador de Chiapas, Pablo Salazar, quería estar presente ese día y deseaba invitar al Presidente. Morales Cleveland elucubra:
“Tal vez creyeron que Alfonso decidió cuándo abrir e invitar al gobernador. Yo no invito a políticos. La carta la recibieron, pero nunca me respondieron. Me ignoraron totalmente. Desde que el gobernador era senador sabía de la tumba.”
Por su parte, García- Bárcena, en una reunión con Arroyo y el arqueólogo, “mencionó que nunca aprobó las dos puertas”. Morales Cleveland levanta sus cejas al hablar:
“No sé qué propuesta vio que nunca se dio cuenta de lo que estaba ahí. No sé si leyó un reporte equivocado. Me sellaron de recibido.”
Luego de la clausura siguió restaurando lo que le faltaba y ya terminó la consolidación.
LA POSICIÓN DEL INAH
El ingeniero García-Bárcena niega que las dos puertas de seguridad formen parte de los trabajos de restauración, y agrega que “Morales Cleveland argumenta lo que quiere, pero no está terminada la consolidación.” Aún más, sostiene que la obra se le clausuró porque sí intentó explorar la tumba.
--¿Puede seguir trabajando?
--Hasta que no se resuelva el problema de la excavación no autorizada.
Es un caso raro, según Martínez Muriel:
“Nunca nos había pasado. Creo que Alfonso se aceleró un poco, no sé cuál vaya a ser la solución. Si no lo hubiéramos parado se hubiera metido a la cámara funeraria.”
--¿No es un malentendido?
--Puede ser, por eso queremos hablar con Merle Greene, para ver cómo se puede solucionar. El pasado mes de diciembre se le mandó una carta, pero padeció una neumonía fuerte, como es una persona ya mayor se le complicó su salud. La conozco desde hace muchos años. Tengo una buena relación con ella.
Arnoldo González Cruz, director del proyecto de investigación del sitio arqueológico de Palenque, al ser interrogado sobre cuándo se iba a abrir la tumba, sólo se limitó a decir que no era la persona indicada para hablar de eso.
EL DETERIORO DE LA TUMBA
A decir de García-Bárcena, no le puede pasar nada a la tumba mientras esté sellada, y Martínez Muriel supone que está estable “porque el hueco que le hicieron era muy pequeño”.
El director del Palenque, Juan Antonio Ferrer, alerta que “esa tumba requiere de un cuidado minucioso”:
“Hay que volver a reintegrar fragmentos para garantizar la estabilidad del estuco, hay que tener un procedimiento del secado de la pared. No sabemos qué efecto pueda producir el exterior cuando se abra, por eso hay que planear lo que se va a hacer en la cámara.”
--¿Urge abrirla?
--¿Cuál es la urgencia? ...Si se conservó durante mil 400 años.
Morales Cleveland manifiesta preocupación por el estropeo del sepulcro aunque se haya tapado la perforación de 10 centímetros:
“La tumba tiene mil 400 años de deterioro, el problema es que no la hemos visto en un año, no hemos visto qué cambios ha habido por excesos de agua, de calor, de lo que sea.”
Los arqueólogos, resalta, tienen la obligación de restaurar y consolidar lo que descubran, por ello no se puede negar a esa obligación ética:
“Estoy listo para hacer lo que me digan.”
Para Greene Robertson es importante la tumba del Templo XX. Cree que está enterrado un pariente importante de Pakal.
La historiadora de arte Beatriz de la Fuente se refiere a los murales de ese sepulcro:
“Ya se sabe que existen, así que ya son obras de arte”
Sólo espera que los especialistas no permitan que se deterioren.
Posted by Dave at July 04, 2004 01:32 AM
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